COMIENZA LA CUENTA ATRÁS

12 Jun

Porque en una semana, un miércoles tal como hoy, nos embarcamos en dirección a España para asistir a la boda de Jorge, el mayor de todos mis primos hermanos.

El mismo que en los 90 volvía loco a medio sector femenino del colegio , con su guitarra y sus levi´s 501, el que me llevó de fiesta por primera vez y con quién pude disfrutar mis primeros chupitos hace ya casi quince años en la famosa chupitería de Xúquer, que luego vino a ser el ya olvidado Broker.

Dicen que los primos son los primeros amigos que uno tiene, y creo que es totalmente cierto, ya que tanto mi hermano como yo pasamos muchísimo tiempo con ellos cuando éramos pequeños. La casa de mi abuela ( “abuelita” como solemos decirle), era el punto de reunión. donde hemos compartido cientos de comidas, y meriendas.

Parece que hace nada estábamos allí los cinco merendando o mejor dicho devorando sandwiches de nocilla, jugando a baloncesto en el que entonces nos parecía un patio enorme, viendo los dibujos (bola de dragón), jugando a cartas y a la “mesita” ( juego que un día acabaremos patentando). Aquellos maravillosos años, en que nuestra mayor incertidumbre residía en qué delicioso plato habría preparado “la abuelita” para comer, y nuestras discusiones giraban en torno al sitio de la salita que nos correspondía a cada uno.

El caso es que a Jorge, como le corresponde por ser el cabecilla de los cinco, se casa con su novia, Mayte. ¿ Y cómo me iba a perder un día tan importante en sus vidas? Al enterarnos, Víctor me alentó para adelantar el viaje que en principio debía hacer en Agosto (para renovar el visado), y poder así estar presente en la ceremonia. Y él también se viene, así que “agárrense los machos” que en nada estaremos por allí dando guerra.

Pero como sabréis, el asistir a un evento así no es solo el qué, el cuándo y el dónde, es también el cómo…y ya sabéis a qué me refiero chicas. Vestido, zapatos, bolso, pendientes, y demás complementos además de peluquería, manicura, pedicura, etc. Y ahí es cuando si te pones a comparar a los hombres y a las mujeres, te das cuenta lo diferentes que somos.

A ellos les da lo mismo que sea la boda de su hermana que la de su mejor amigo: se duchan como cada día, y sí además a diario llevan traje, siguen también la misma rutina. Eligen el traje, la camisa y la corbata. Y muchas veces la elección es poco más que meter la mano en el armario y coger lo primera que encuentran. Y el hecho de que camisa y corbata vayan conjuntadas dependerá en muchas ocasiones del azar. ¡Roguemos al señor!..Ah y los más pizpiretos se pondrán desodorante, se echarán perfume y con suerte le darán una pasada de betún a los zapatos. Lo de afeitarse y peinarse sería ya mucho pedir en estos tiempo que corren.

¡Quién fuese hombre!. A veces es envidiable vuestra simpleza, pero para qué engañarnos, el hecho de que nuestra vida sea más complicada la hace también más interesante. Y es que no creáis que encontrar el qué ponerme en Chennai no ha sido una ardua tarea.

Si quieres ir a una boda india, tienes una gran variedad de saris, tanto en cuanto a formas, colores, tejidos y precios, pero en cuanto te pones a buscar vestido para una boda occidental, todo se complica. No solo lo que encuentras parece del siglo pasado, si no que además es muy caro, al menos en comparación con todo lo demás.

Después de patearme media ciudad de cabo a rabo, estuve tanteando opciones como hacerme un vestido en un sastre (es muy barato), vestirme con atuendo indio, comprarlo todo en España o esperarme a que abriesen Zara.

Pero tuve que descartar todo lo anterior, ya que ni di con un modisto que hiciese para mujeres algo diferente a saris, ni tenía intención de robar protagonismo yendo “disfrazada” ni podía arriesgarme a comprarlo todo un día antes de la boda, ni mucho menos podía seguir esperando a que abriesen Zara (ya que teniendo en cuenta la estimación del tiempo en este país, con suerte estará inaugurado para mi regreso).

Así que decidí volver a recorrerme tienda por tienda, cada centro comercial, hasta que encontré un vestido que me gustó. Y por fin puedo decir que tengo algo que ponerme. ¡Menuda liberación! Solo me falta un bolso y algo para el pelo. Pero lo primero ya lo tengo fichado, y de lo segundo se encarga el Atelier de Cristina, mi cuñada.

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Espero fervientemente el día en que pueda asistir a una boda India y contarlo aquí con todo lujo de de detalles. Os puedo adelantar que no tiene nada que ver ni en cuanto al número de invitados que aquí oscila entre las centenas y el millar, ni en cuanto al tiempo de duración, que puede extenderse hasta cuatro o cinco días.

De momento no me ha venido bien asistir a ninguna de las que he sido invitada, y es que no ayuda mucho el hecho de que se celebre según indican los astros. A veces éstos son un poco putos y ponen la celebración un martes a las seis y treinta y cinco de la madrugada. Y ahí si que no tienes escapatoria, ni aún haciéndote valer del dicho (martes, ni te cases ni te embarques).

En fin , serafín que en una semana, coincidiendo con el día en que suelo colgar mi post, estaré de viaje para España, de modo que no podré escribir. Sin embargo, aunque no prometo nada, intentaré buscar un rato el martes para deciros cómo fue la fiesta de despedida que vamos a dar el sábado y haceros un poco participes de mis nervios pre-partida de este lugar llamado India , que lleva siendo mi casa los últimos cinco meses.

¡Un saludo a todos mis followers!

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