HASTA PRONTO…CHENNAI

18 Jun

Parece que hace poco más de cinco días estábamos de fiesta en Madrid por mi despedida, y resulta que ya han pasado cinco meses.

Casi medio año que aunque no me ha cambiado la vida, como muchos piensan que sucede nada más aterrizar en este país, sí me ha enseñado mucho sobre la cultura india, y he podido disfrutar de cosas que tenía un poco olvidadas en España, como por ejemplo, de mí misma. Como os he comentado en otras ocasiones estar alejado de todo sin ninguna responsabilidad, le da a uno la posibilidad de hacer todo aquello que no hace por falta de tiempo. Y poco tarda uno en acostumbrarse. ¡Es increíble!

Sin embargo, con esto, no quiero animar a la gente a que se tome un año sabático, pues ni están las cosas en España para ir haciendo tontadas, ni considero que mi estancia aquí esté siendo plenamente sabática.

Eso sí, a la gente que se preocupa desmesuradamente al pensar que vivimos en un país extraño, hostil en ocasiones, le diré que ni mucho menos tiene que preocuparse, al menos no por aquellos que como nosotros venimos de expatriados.

La vida es muy confortable para los aventureros que como nosotros deciden dejar atrás familia, amigos, y las facilidades de países como el nuestro y empezar una nueva vida en un país como la India. Digamos que las empresas tratan de compensar esas carencias (incompensables) dotando tu estancia de comodidades.

Aún así y a pesar de tener una vida cómoda, hay gente que no aguanta (también es comprensible) y más que vivir se dedica a sobrevivir, y contar los días para marcharse, pero como ya sabéis, ese no es mi caso. Quizá porque soy una persona que se sabe adaptar, o quizá porque aquí (como os decía) tengo mucho tiempo para mí, y me gusta la originalidad de este lugar, estoy a gusto.

Obvio que se echa de menos a la familia y a los amigos, eso por descontado. Y por ello y no por otra cosa tengo unas ganas locas de volver, pero de verdad que no es tan duro. Para dura la vida de la pobre gente en la calle, pero no la nuestra.

Además aquí hemos ido creando lazos, aunque una mayoría de ellos son demasiado cortos, ya que se trata de personas que están de paso, como nosotros.

Sin ir más lejos el sábado dimos una fiesta, no solo para despedirme a mi, sino porque de aquí a Septiembre algunos se van para no volver, y yo que hasta entonces no vengo ya no voy a volver a coincidir con muchos de ellos.

La fiesta en sí fue un éxito, amigos españoles, indios e incluso mi alumno coreano comiendo desde arroz biryani hasta jamón, bebiendo desde Sake hasta Jägermeister y bailando música tamil, techno y pachangueo. ¿Quién no se lo va a pasar bien ante tanta variedad de estilos? Además, este tipo de fiestas no las hacemos habitualmente, así que lo disfrutamos mucho. E incluso contratamos un DJ para la ocasión, que estuvo desde las siete de la tarde hasta las cuatro de la mañana pinchando. ¿Cuánto pensáis que pudo costarnos? Hagan sus apuestas…¡Cuatro mil rupias!, (5o euros). Un desfase de barato.

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Y siguiendo con la ruta de despedidas, ayer fui por última vez al orfanato, y cuando llegué ¿sabéis cómo me encontré a todos los niños? Rapados al cero. Como dice el dicho: muerto el perro, se acabó la rabia, así que los piojos imagino que estarán ahora de viaje buscando un nuevo hogar de acogida, o quién sabe, igual se han metido en mi bolso, y me llevo alguno de souvenir, para hacer compañía al parásito intestinal (es broma)… Lo que tengo por seguro es que no están en mi pelo, al menos no tras las dos horas que estuve ayer por la tarde con la henna puesta. ¡Nada podría sobrevivir tanto tiempo bajo esa pasta viscosa y pestilente!…Eso sí una maravilla de la naturaleza, gracias a la cual vuelvo a ser más pelirroja, más picuriel (picu+ariel).

Ya que no dispongo de mucho más tiempo , no voy a profundizar demasiado en este post hablando a cerca de lo que siento al abandonar por primera vez mi nuevo hogar. Dos meses sin Víctor, a priori no es fácil. Eso sí, con los planes que tengo en España, seguro que se me pasa rapidísimo.

Mañana a las seis tenemos que estar en pie, y hasta entonces aún tengo  una cena de despedida y mi última clase de español. Deseadme suerte…Yo mientras tanto voy a terminar de preparar la maleta. Aunque como podéis ver, ya la tengo medio hecha.

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Por cierto, por si alguno tiene curiosidad comparto esto que he sacado de Google maps. Se trata del tiempo que tardaría en hacer el camino Chennai-Madrid, si fuera en coche o andando. ¡Si es que quien no viene a verme es porque no quiere!

Coche: 11.402 km (130 horas)

A pie 10.585 km (1.974 horas)

Si decidís coger la última ruta tener en cuenta el consejo que os da Google, e id con cuidado, que puede que en algún momento no haya aceras o pasos de peatones (jajaja).

Captura de pantalla 2013-06-18 a la(s) 06.44.25

¡Hasta la vista chicos! Próximo post escrito desde suelo español, ¡no me lo creo!

PD: He llegado a casa y he pillado infraganti a la nueva maid sentada en el suelo. ¿Y sabéis que le he dicho? ¡NADA!, solo me he reído. Llevo una semana agotadora, y como dice la gente: En la India o ganas paciencia o pierdes la poca que te queda…y yo nunca he tenido mucha, así que a ver si consigo conservarla.

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