HAPPY DIWALI

7 Nov

Sé que hace semanas que no escribo, pero como os prometí ya estoy de vuelta para poneos al día de todo.

Hace dos findes me sacaron de fiesta después de tenerme mes y medio en cuarentena, y como era de esperar, me emborraché. Hay quien dice que fue el Jägermeister, yo prefiero pensar que fue la falta de práctica, así trabajo en ello para que no vuelva a suceder.

Esa misma noche conocimos a otros españoles que viven también aquí, lo cual es casi una bendición, pues parecía que estábamos empezando a quedarnos sin compatriotas.

Y por fin regresó mi familia del norte con mil anécdotas que contar, unos cuantos revoltijos de tripa y menos rupias en los bolsillos.

Lo cierto es que después de ver sus fotos y que compartiesen conmigo sus vivencias, me di cuenta de que cada persona  crea sus opiniones en función de las experiencias que vive. De este modo, yo no recordaba haber visto tanta pobreza en Delhi y a ellos en cambio les había tocado la fibra. Chennai, sin embargo, les pareció más limpio que cualquier otro lugar, y como digo, será porque está cambiando, porque cuando visitamos nosotros el norte hace más de medio año, nos dio la sensación de tener la desgracia de vivir en lo más sucio. Y lo de las propinas, en fin, será que a mi padre le ven “blanco fácil” o “blanco y fácil”, porque a nosotros nunca nos han agobiado mucho pidiéndonos dinero, será que llevo al lado a un novio que lleva tatuado en la cara un “no” por respuesta.

En cuanto al viaje en tren a Varanasi, ahí si que no pudimos contrastar opiniones, porque aún no he tenido la oportunidad ni de ir en tren, ni de visitar esa ciudad.

Ellos pasaron la noche en segunda clase con aire acondicionado y muy bien, pero la espera en la estación de Agra, dicen que era de película de miedo. De noche, gente durmiendo por el suelo y ratas. ¿Qué más se puede pedir?

Y mi hermano, el mismo que se fue con una “mochila de colegio” para recorrerse sud-américa, y ha sobrevivido a condiciones paupérrimas en sus múltiples inter-railes, añadió que él no subiría en “slepper” (coche-cama de 3ª) ni aunque le pagasen. Contó que los vagones de tercera clase iban abarrotados y desprendían un olor nauseabundo a orín. Por lo visto la gente iba tan hacinada, que parecía que fuesen en uno de aquellos trenes de la II GM que iban dirigidos a los campos de exterminio.

Aún con todo, yo no quiero perderme la experiencia de viajar en tren, eso sí, de segunda para arriba.

Durante la semana que estuvieron en Chennai, mi hermano a penas salía de casa más que cuando íbamos a comer o a cenar por ahí, pues el resto de tiempo lo pasaba trabajando, así que era con los demás con quien me reunía al salir del cole para hacer cosas. Y aunque nos lo tomamos con calma, pudimos ver los lugares más interesantes de la ciudad, hacer una escapada a Mamallapuram, y visitar a los niños del orfanato. Además también hubo tiempo para comprar, ir al cine, e incluso hacer alguna cena familiar al estilo español.

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Mi casa les encantó, y rápidamente se convirtió en la casa de todos. Pero llegó Diwali y el silencio del barrio lo rompieron los petardos. Si en Fallas están las “despertás”, aquí a las seis de la mañana empiezan las “mega-despertás”.

Así es que después de haber sobrevivido al calor, suciedad, picante y ruido…, ¡más ruido! Y esto fue el detonante perfecto para que les entrasen más ganas de huir de este lugar. Por suerte Diwali solo dura un fin de semana, y ellos se marchaban el sábado por la noche. Así que para que se despidiesen de Chennai con un buen sabor de boca (nunca mejor dicho), y celebrar también el cumpleaños de mi hermano, fuimos todos a tomar el brunch al Hiatt.

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Por la noche se marcharon y la casa se volvió a quedar desierta, y aunque es verdad que a veces es un caos vivir seis bajo el mismo techo, luego se echa de menos la compañía, y más si es de tu familia.

Por lo demás, la semana empezó con muy buen pie, porque el lunes nos habían dado fiesta en el colegio y conseguí por fin acabar el libro que estaba escribiendo, lo cual no quiere decir que no me queden horas de corrección. He pensado que cuando lo tenga listo colgaré el primer capítulo, a ver si engancho a alguno y luego lo compráis. Es una buena estrategia de ventas, ¿no os parece?

Y de nuevo mañana es viernes, y nos vamos a pasar el fin de semana a Bangalore con otras de las chicas que conocimos la semana anterior. No tengo grandes expectativas con respecto a la ciudad , pero el hacer un viaje en grupo siempre es divertido, y al menos salimos de aquí, pues ya sabéis cuan inquieta soy. La próxima semana os contaré.

¡Disfrutad de vuestro fin de semana!

PD: Os pongo el link al audio-blog de un colega, por si queréis saber más sobre Diwali. Y además comparto con vosotros una foto de la decoración de la casa del vecino. De los creadores de “las luces de Navidad” llega “las luces de Diwali”

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