ROAD TRIP BANGALORE

14 Nov

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Aunque este post era para contaros mi viaje a Bangalore, no puedo dejar de hablaros sobre mi día de hoy. Un día que pasará a la posteridad, en mi memoria y en las vuestras, por su puesto. Pero para eso antes tengo que conseguir el video.

Como algunos sabíais por las redes sociales, en el colegio me dieron un toque de atención por mi vestuario. Por lo visto, algunos padres se quejaron a la directora.

En la India son muy estrictos con estas cosas, y aunque siempre creo ir excesivamente cubierta, nunca es suficiente. Por lo que a la amonestación prosiguió mi enfado, y como hoy se celebraba el día del alumno me estuve debatiendo entre aparecer desnuda o hacerlo con burka. ¡Tranquilos! No he hecho nada de lo que tenga que arrepentirme, pues por la mañana me sentía más calmada, y me he puesto un vestido por el tobillo, con chaleco y pañuelo. Un “outfit” completamente adaptado a la normativa escolar de vestimenta.

Al llegar al colegio no tenía mucho que hacer más que asistir a media mañana a la actuación de los niños. Pero por algo mi curiosidad me ha llevado al gimnasio, donde unas profesoras ensayaban una coreografía. A diferencia de todos los días eran ellas las que habían dejado el sari colgado del perchero de su casa y habían optado por una ropa un tanto más europea: vaqueros y camisa blanca. Riendo, bailando y con ese nuevo look, me he sentido un poco más cercana a ellas. Así que cuando me han pedido que me uniese, no he podido negarme. Mi intención no era ni mucho menos salir a bailar delante de todo el colegio, pues apenas quedaban dos horas para la actuación. Pero una cosa ha llevado a la otra, y finalmente he salido a bailar. No era nada complicado, de lo contrario no me habría dado tiempo a memorizarlo, pero ha sido muy divertido y de algún modo me he ganado al profesorado y a la directora. He llegado muy contenta a casa.

¿Y sobre el viaje a Bangalore? Bueno, ¿como diría yo?…, ¡fue diferente!, pero me volvía a ir con los ojos cerrados.

Aspectos positivos a destacar: La compañía, el descubrir lugares bonitos, y el continuo efecto sorpresa. Y negativos: Trayectos de duración infinita, un conductor sin sentido de la orientación, y poco tiempo para verlo todo.

Ahora entenderéis…

El viernes salimos de Chennai a las seis junto a otras dos chicas españolas, y no llegamos a Bangalore hasta las tres de la mañana. ¡Una locura! Dos horas y media de atasco para salir de Chennai, seis horas de viaje con parada en bar indio de carretera y dos horas para encontrar el hotel.

Descubrimos que nuestro chofer fuera de Chennai es un pato mareo, un pobre hombre, un niño…

El sábado después de un desayuno de campeones en el hotel salimos de nuevo hacia Mysore, una cuidad con un precioso palacio situado a dos horas de Bangalore. Visita obligatoria.

Por desgracia llegamos justo cuando acababa de cerrar, así que solo lo pudimos ver desde fuera. Aburridos, decidimos aceptar la invitación de uno de los guardas y subirnos en un pobre elefante que tenían allí atado. Y lo que creíamos que era un gesto de buena fe, fue un intento de atraco mano armada. Obviamente no cedimos a entregarles la escandalosa cantidad que nos pedían. Les tiramos literalmente la propina y salimos de allí corriendo.

Al lado del aparcamiento había una feria así que fuimos a verla antes de volver para Bangalore. Comida, ropa, música, atracciones y muchas luces. Aquello parecía Disneyworld, así que nos perdimos allí por un par de horas para más tarde emprender el camino de regreso.

El domingo salimos un poco antes del hotel y nos fuimos a ver Bangalore. No teníamos mucho tiempo así que elegimos los sitios que nos parecieron más interesantes y fuimos a visitarlos. Sin exagerar puedo aseguraros que nuestro chofer paraba más de cinco veces para preguntar entre un lugar y otro. Esto, que empezó irritándonos, acabó por hacernos reír hasta casi llorar, y nos mantuvo entretenidos haciendo nuestras apuestas. ¿Cuántas veces parará de aquí al siguiente sitio? 2, 3,5…

Al llegar al palacio de Bangalore descubrimos que se estaba celebrando una boda. ¿Os imagináis? Yo aún no había tenido la oportunidad de ir a ninguna, y ver una celebración india en un lugar tan increíble como aquel era súper emocionante. De modo que estábamos entusiasmados y nos asomamos a tomar unas fotos. ¿Y quién nos iba a decir que el padre de la novia tendría el detalle de invitarnos a comer? Qué experiencia, para vivirla. De todos modos no os preocupéis porque en un mes se casa una de nuestras nuevas amigas con un chico indio, así que podré contaros con más detalle todos los entresijos de la celebración.

Y ahora os dejo que no tengo la maleta hecha y en media hora salimos para el aeropuerto. La semana que viene os pongo al día con mi nueva aventura.

¡Singapore there we go!

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