I LOVE SINGAPUR

22 Nov

Mis más sinceras disculpas a todos mis habituales “followers” por mi último post. Releyéndolo después de colgarlo me di cuenta de que era una auténtica chapuza, y aunque no es excusa, (no es por tirar balones fuera) fueron las prisas las que me la jugaron. ¡Malditas sean!

Se me ocurrió ponerme a escribir el post un par de horas antes de salir de casa, y de ahí que tampoco me diese tiempo a colgar más que una foto de Bangalore. De hecho Víctor casi me mata, cuando a diez minutos de que nos viniesen a recoger, me vio escribiendo con la maleta aún por hacer. Habitualmente soy muy lenta, y siempre acabo llegando tarde a los sitios, pero bajo presión nadie me gana, puedo llegar a ser realmente eficiente, de modo que a la hora prevista ( 22,00 h) estábamos saliendo para el aeropuerto.

Llegamos a Singapur pasadas las 7 de la mañana, después de una larga espera en el aeropuerto, cuatro horas de vuelo y dos de adelanto. Por lo tanto, aunque allí era ya de día, para nosotros eran aún las cinco de la mañana después de un largo día, y estábamos bastante cansados, así que pusimos rumbo directo al hotel.

Imaginaos nuestra cara de poker cuando nos dijeron que no podíamos hacer el check-in hasta la una. En ese momento quería ser mi maleta y tener aunque fuese un rinconcito en el que descansar en esa pequeña habitación contigua a la recepción, pero tuve que conformarme con asearme y cambiarme al estilo mendigo haciendo uso del baño público del hotel.

Como no teníamos alternativa, salimos a desayunar. Algo que se convirtió en una ardua misión. No por falta de lugares, si no porque la gente comía ya arroces, tallarines y cosas que nuestro estómago no era si quiera capaz de asimilar a esas horas. Por suerte encontramos finalmente un lugar donde además de servirnos tostadas, se nos ponían en bandeja también las putillas del barrio. Sí, como leéis. Aunque no supimos de su profesión hasta pasados dos días, pues las terrazas estaban plagadas de hombres de la tercera edad acompañados de simpáticas y exuberantes jovenzuelas, pero era el hecho de que estas llevasen unos tacos de boletos lo que nos hacía dudar.

Sin embargo, después de mucho observar creo que llegamos a comprender el “modus operandi” : ellas se acercaban a ellos con el pretexto de venderles lotería y si ellos asentían, las chicas se sentaban en la mesa y comenzaban a dialogar. Al parecer, si compraban un boleto les podía tocar de todo…hasta la entrepierna.

La edad del público objetivo habría llevado a la quiebra a cualquier puticlub, ( ninguno bajaba de los 60 años), si no hubiese sido por toda la variedad de pastillas contra la disfunción eréctil que ofrecían en los puestos de la calle.

Todo conectaba: viejos, chicas de moral distraída, viagra, un hotel por horas al lado del nuestro, algún que otro sexshop… ¡Sí!, efectivamente nuestro hotel estaba en el barrio rojo. Víctor es un hacha, menos mal que no suele elegir él los hoteles, porque como todos los hombres donde pone la olla…

En fin, podría pasarme horas hablando del movimiento que había en el barrio, que me parece interesantísimo, pero no quiero ser “rollera” y Singapur de verdad merece una mención más allá de esto.

Bueno, me había quedado en el desayuno “con diamantes”. De ahí nos fuimos en metro al centro de la ciudad. Es sorprendente lo silenciosa que es la gente de este lugar. El metro estaba abarrotado y en cambio el silencio se podía palpar. Igual que en el metro de Madrid en hora punta, ¡igualito! A mi gusto resultaba un ambiente desolador, fruto de la tecnología. Pues la mayoría de gente joven va embobada con tres de sus cinco sentidos puestos en sus iphone o ipads. Si mi abuelo fuera para allá le quitaba a más de uno la tontería, aunque fuese a base de garrotazos.

Pero bueno, la ciudad me pareció increíble. De hecho fue poner un pie en el centro de la ciudad y enamorarme. Porque converge en ella una combinación perfecta de jardines, agua y rascacielos.

IMG_5613

IMG_5646

Estuvimos dando una vuelta cerca del río hasta mediodía y después de pegarnos un atracón en el Burguer King, volvimos al hotel. Esta vez con ánimo de poder hacer el check-in. Entonces descubrimos que el hotel no solo estaba en un sitio estratégico de la ciudad, si no que además contaba con micro-habitaciones, que no se correspondían para nada con las de la foto. Por suerte estamos muy viajados, y somos poco exigentes en este aspecto. Además, aunque de primeras siempre me quejo, yo creo en la filosofía de que los aspectos negativos no restan si no que suman experiencias al viaje, haciéndolo siempre más inolvidable.

Por la tarde-noche después de descansar un par de horas, salimos a cenar a “China Town”, pero por el camino nos sedujo la idea de tomarnos una cerveza en una de las terrazas que había camino del metro. No hay nada como estar tres meses sin salir de la India para considerar un lujazo algunas cosas tan tontas con esta.

Y allí, tomándonos la rica “Tiger” (cerveza autóctona), nos hicimos unos “coleguillas” que se empeñaron en invitarnos a beber más, de modo que alargamos un rato en compañía de estos chicos y la camarera (que parecía la versión asiática desmejorada de las camareras de “Hooters”).

IMG_5655

Gracias a la amabilidad de esta gente, o por culpa de ella, salimos de allí bastante “contentillos” y cuando llegamos a China Town estaba ya prácticamente todo cerrado. Así que después de encontrar un restaurante que nos diese de cenar volvimos rápidamente para no perder el último metro al hotel.

Al día siguiente fuimos a visitar la zona de la bahía. Desgraciadamente no hacía un buen día y se puso a llover cuando íbamos a entrar en “los jardines by the bay”. Como no llevábamos nada para protegernos, nos empapamos de arriba a abajo.

IMG_5769

La tormenta duró más de lo esperado, y tuvimos que hacer tiempo en un centro comercial. El típico en el que no puedes permitirte comprar en ninguna tienda, ya sabes, ese mismo. Así que hicimos un intento de ir al casino, pero no llevábamos los pasaportes encima, otra putada más para añadir al carro junto con el hotel, las putas y la lluvia.

Cuando se despejó un poco y estábamos ya más secos, subimos al edificio más alto de la ciudad. Un hotel de 56 plantas, y más de 200 m, situado dentro del complejo “ Marina Bay Sand” creado por la misma compañía del famoso “Eurovegas” Curioso, ¿no?. El complejo es desmesurado, pero las vistas desde la proa del barco-terraza, son increíbles. De hecho nos dieron para hacernos un book para cada uno. A su lado la noria-mirador, que dicen que es la más alta del mundo, era de risa. Eso sí costaba más de veinte dolares subir hasta el barquito, así que podéis imaginaos lo que costaría una habitación.

IMG_5846

Después de allí fuimos a ver el espectáculo de luces que tiene lugar cada noche en la “Fountain of Wealth”. El show (si se puede llamar así) no esta mal para ser gratis, pero era completamente prescindible. Sin embargo fue interesante ver las dimensiones de la fuente. Es comprensible que ganase un record guiness, pues es verdaderamente inmensa. Aunque a decir verdad, ¿qué no lo es en esta ciudad?

IMG_5857

Por la noche después de cenar de nuevo llamémosla “comida de palillos”, volvimos al hotel, donde caímos literalmente rendidos.

El domingo, nos levantamos sin ninguna prisa, y después de hacer el check-out y de despedirnos de nuestro “puti-bar barra libre de desayunos”, fuimos a visitar Little India. Llamadme masoca, lo entenderé, pues no tengo excusa ni perdón. Dos días fuera de la India y necesito mi dosis. Indios, colores, olores, ofrendas…, es todo lo que podías encontrar de mi país de residencia, en aquel coqueto barrio. Nada de basura, caos, ni fauna callejera.

IMG_5875

Por supuesto la comida prefería reservármela para hacerla fuera de allí, así que aprovechando que queríamos visitar “Orchard Road” (la calle de tiendas más importante de la ciudad) nos despedimos de los tamiles con un “hasta luego” que no “hasta nunca” y salimos de “Little estafa”, para adentrarnos en la calle del auténtico consumismo. Malls, malls y malls. Todo ya por su puesto decorado con sus imponentes árboles de Navidad, trineos & company. Es lo que más me sorprende en estos países, que aunque haga 30º y uno vaya en pantalón corto y tirantes, la Navidad de Papa Noel llega igualmente a la ciudad, o al menos al “Corte Inglés” asiático.

Haciendo caso a las recomendaciones de que la electrónica es tan barata, y sucumbiendo así al consumismo del lugar, compré una lente para la cámara y un mp3 para correr, que no sabría si calificar de “timo” o de “ganga”. Lo de la electrónica nunca fue lo mío.

Y después de satisfacer mi “yo” carnívoro comiendo un suculento pato asado con tallarines, fuimos a que nos diesen un masaje de pies (caro en comparación con Tailandia), recogimos las maletas y salimos para el aeropuerto.

Es una ciudad que puedes ver en dos días, pero si lo que buscas es una ciudad para vivir, esa puede ser Singapur. Es moderna, bonita, limpia, manejable, con un clima agradable, gente amable, con gran oferta cultural y de ocio, a la última en tendencias, con amplia oferta gastronómica. Una ciudad segura, donde puedes vestir como quieras, beber alcohol y encontrar un puesto de trabajo. ¡Ojo que no os quiero vender la “lotto”! 😉

Incluso me estoy planteando que podría ser nuestro próximo destino. Me detiene que esté tan lejos de casa, si no me iba allí a montar un centro de español donde ofrecer clases, talleres de baile y comida española. De hecho ya he reclutado a un par de amigas españolas que se vendrían conmigo sin pestañear. Lo llamaría “España y olé” ¿qué os parece? …,ya os diré.

Si tenéis oportunidad, id a visitarla. Eso sí, dejaros los chicles en casa, que está penalizado su consumo. De hecho lo podéis encontrar junto con “dar de comer a las palomas” en la lista de “las cosas más curiosas prohibidas en el mundo”.

 

¡Disfrutad del fin de semana!

 

 

Anuncios

4 comentarios to “I LOVE SINGAPUR”

  1. David Rodriguez Calderon noviembre 22, 2013 a 3:28 pm #

    Buenas.

    Me enganchado ha tu blog, sobre todo pk desde hace 20 dias estoy en Chennai trabajando. He intentado contactar con vosotros a ver si encontra vuestro email en algun sitio pero nada. Me gustaria quedar y que me guiarais un poco en estan jungle. Este es mi email: davidrocalde dominio yahoo por supuesto de Espana.
    David

    Saludos.

    • laurapicu noviembre 23, 2013 a 6:35 am #

      ¡Hola David! gracias por seguirme. Si lees los post de febrero, que es cuando llegué, puedes informarte un poquito más a cerca de Chennai, porque como verás últimamente cuento ya más mi vida personal y viajes a otros destinos. Mi e-mail es laurapicu@hotmail.com, escríbeme ahí y quedamos para comer cuando quieras. Welcome to the jungle 😉

  2. Orito noviembre 22, 2013 a 3:39 pm #

    Ma que eres quejica!!! Besos picurelli!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: